Mi posible futuro
martes, noviembre 04, 2008
El miércoles 12 de Noviembre (en una semanita más o menos) tengo el examen de la beca EFE. ¿Que qué es eso? Pues básicamente, la oportunidad de mi vida. La oportunidad de cualquier estudiante de último curso de periodismo de ingresar de becario en la agencia de noticias más importante de España. La oportunidad de irme fuera de España, algo que llevo queriendo desde que tengo uso de razón. La oportunidad de trabajan en Londres, Nueva York, París, Berlín, Roma...donde sea, fuera.
El próximo miércoles decido los dos siguientes años de mi vida. Y estoy acojonada.
Me, myself, and I (V)
viernes, agosto 15, 2008
More often than not, las cosas no salen como nosotros quisiéramos. Pasa que una siempre espera de la gente más de lo que le pueden dar, o de lo que le quieren dar, y al final siempre te llevas el chasco. Esa frase de "tan buena que llegas a tonta" se me puede aplicar al pie de la letra, y es que me lo han dicho siempre. "Elvira, eres demasiado buena".
Me duele que me digan eso, ¿qué tiene de malo ser buena? ¿Qué tiene de malo ser capaz de darlo todo, esperando a cambio una ínfima parte de lo que doy? Pues tiene de malo que al final, me paso a tonta, y entonces me hacen daño. Story of my life. Después de algo así siempre digo que nunca más, que no me volverá a pasar, que esta vez he aprendido y que no la próxima vez seré mala, que es lo que parece que gusta, y entonces no me podrán hacer daño. Pero llega la siguiente vez y, como tonta que soy, caigo una vez más.
Mi principal problema es que es uan parte intrínseca de mi forma de ser, que no es que yo dé esperando algo a cambio, es que doy porque me sale solo, porque no sé ser de otra manera, por mucho que me lo proponga. No sé ser mala persona, no sé hacer las cosas a medias. En determinados asuntos, veo la vida en blancos y negros, y olvido que entremedio está el gris, que la zona gris es la zona buena, la zona fácil, que en la zona gris no te pueden hacer daño. Es "casa", como cuando jugaba de pequeña al pillapilla y el banco de El Charco era casa, y si estabas ahí no te podían pillar.
Pero ¿qué se gana? ¿Seguridad? ¿No hacerme daño? Doler es una de las cualidades del ser humano, ese dolor que te corroe las entrañas y que te destroza por dentro. Doler es ser humano, ser persona. Doler es equivalente a estar vivo, porque si no sintiéramos ese dolor, o su equivalente y opuesta alegría, no seríamos humanos. Esos sentimientos son los que hacen que por la mañana me levante sabiendo que estoy viva, que no soy sólo una carcasa rellena de órganos pulsantes que habla, respira y se mueve. Son esas emociones las que hacen que de verdad te sientas humano. El poder de llorar, de reír, de enfadarse a conciencia, ese sólo lo tenemos nosotros, y es lo que nos distingue del resto de seres vivos.
No es que me guste pasarlo mal, no soy masoca ni estoy loca (aunque de esto último no tengo evidencias médicas y mucha gente pensará lo contrario) y, como a todos, prefiero pasarlo bien a pasarlo mal. Sin embargo, cuando me invade el dolor, lo asumo. No lo agradezco, pero no lo rechazo, ni lo aparto. Rechazarlo es aplazar lo inevitable, porque algún día volverá con más fuerza. Y si te insensibilizas contra él, al final dejas de ser humano. Hay que conocer lo malo para poder apreciar la belleza de lo bueno (términos tan relativos, estos del bueno y del malo, pero son las limitaciones de la lengua), hay que conocer lo malo para poder aprender, poder saber, que después de pasarlo mal, siempre toca pasarlo mejor. Son baches del camino, son gajes del oficio del ser humano, inevitable como el paso del tiempo. Si has sido tan sumamente feliz que has querido explotar porque la alegría no te cabía dentro, has de saber que esa misma alegría puede convertirse con el paso del tiempo en un dolor horrible, profundo e inaguantable. Que te costará levantarte y que habrá veces que pienses que no lo conseguirás, pero al final se puede. Siempre. Al final de lo malo te espera lo bueno, y la intensidad de tu dolor te asegura la intensidad de tu alegría más adelante.
Me han hecho daño muchas veces (oh, el melodrama...), y muchas de esas veces he pensado que no podría seguir adelante. He pensado que no podría levantarme y seguir adelante, pero es esa promesa de auténtica felicidad la que me mantiene. No expulso mi dolor, no lo rechazo, porque sé que volverá con más fuerza. Lo acepto, como acepto que el sol sale por las mañanas y que las noches, muy a mi pesar, no son interminables. Ojalá lo fueran. Ojalá lo hubiera sido.
El dolor forma parte de quien soy, y se irá con el tiempo, como siempre pasa. Y como siempre pasa, volverá, sin antes haber sido precedido por otra alegría. Es la intensidad de tus emociones la que decide cómo vivirás tu vida, y yo por ahora elijo esta. Aunque ahora me duela, elijo esta. Y diré que no, que no me merece la pena, pero en el fondo lo sé, lo sé porque lo he elegido yo. Que el dolor cura, y por muy profunda que sea la herida al final cicatriza. Y son estas cicatrices las que me convierten en la persona que soy, con mis cosas buenas y mis cosas malas, con mi dolor más profundo y mi alegría más extrema.
Si no se arriesga, no se gana. Yo arriesgo y pierdo, pero algún día ganaré, la lo veréis. Y entonces todo este dolor valdrá la pena.
What fails to kill me will always make me stronger
Me, myself and I (IV)
martes, agosto 05, 2008
Supongo que en parte se agradece la vuelta a la rutina, el no tener el estrés de hacer cosas, y poder levantarme tarde y quedarme un poco a mi rollo en mi casa, modo hermitaña ON, leyendo mis libros tranquilamente, costreando en mi cuarto con el ventilador dándome en la cara. La verdad es que no es una mala vida la de hermitaña, al menos como me la tomo yo. El pegarme hasta las 6 de la mañana leyendo, escribiendo o simplemente pensando en mi cosas.
Sin embargo, en verano, cuando empieza a caer el sol, me gusta salir. A eso de las 8 de la tarde, cuando ya no hace un calor sofocante que induce al suicidio (contagioso, como me contaba), me lanzo a las calles de mi pueblo en busca de esa gente a la que sólo veo en las vacaciones de verano, a mi gente de La Alberca; mi amada Julia, con sus rizos de henna y esos ojazos, Andrea y sus paranoias, María y su risa, Alba, que ha estado ahí siempre y a la que quiero con locura. Mi gente alberqueña, mis hippies. Y nos vamos todos al Huerto y hablamos, bebemos, nos reímos. Y cuando se hacen las 2 nos recogemos, tranquilamente, pensando en el aperitivo del día siguiente o los litricos del monte, o en ir a comer a casa de Ju que está sola.
Hoy vengo del Huerto, de ver a Ju desde antes de Amsterdam, de contarles a todas que Amsterdam huele a porro y que montar en bici no es bueno para mi salud. Y ahora empieza mi noche a solas. Cogeré el libro de Discworld que me estoy leyendo, que está interesante, y empezaré a pensar en que el tiempo pasa más rápido de lo que parece, que si he sobrevivido hoy, puedo sobrevivir otro día más, y los que sea hasta que se termine esto. Que me espera el Creamfields, mis amigas, que tengo que estudiar y prepararme para Septiembre, y que al menos tengo qué hacer para no pensar.Y que no puedo dejar que las cosas me afecten de esta manera, que si he pasado por otras cosas por esta pasaré igual.
What fails to kill me will make me stronger.
Me, myself, and I (III)
viernes, junio 27, 2008
A veces a horas inhumanas me doy cuenta de lo sola que me siento. Cuando por la ventana abierta sólo se oyen las chicharras del jardín y son las 3 de la noche, me invade una soledad que no desaparece con compañía. Intento comprender cosas que me superan, y cada día me siento más insignificante, más pequeña. Algún día desapareceré con mi soledad, sin dejar rastro.
Because no one will remember you when you're gone
Me, myself, and I (II)
miércoles, junio 18, 2008
Nunca entenderé por qué me salen unas cosas tan bien, y otras tan mal. Supongo que debería agradecer lo que tengo y olvidar lo que no. Si fuera tan fácil.
I'm the lady of the flowers
Me, myself, and I (I)
viernes, junio 13, 2008
Cuando me pasa algo, me estreso, o quiero dejar una época detrás, me cambio el pelo. Me lo corto, me lo rapo, me lo tiño. Como si cambiando eso pudiera borrar lo que me hace daño, convertirme en otra persona que no recuerde esas cosas, que no se estrese por tonterías, que no quiera meterse en la cama un mes y salir cuando esté todo en calma.
Hoy me he cortado el pelo. Después de mi viaje a Marruecos y de una difícil vuelta, siento que termina una época que ha tenido sus cosas buenas y sus cosas malas, como todas las épocas que he pasado. Presiento que se acerca un cambio, que seguramente ni perciba hasta que ya forme parte intrínseca de mí y de mi nueva época. Llega el verano, no me va a quedar ninguna, voy a salir de fiesta, voy a ir festivales, voy a viajar, voy a leer y voy a quererme. Sobre todo a quererme, que me hace mucha falta.
La próxima época será mejor, o puede que peor. O simplemente será distinta. Pero me guardo mis recuerdos de esta, de las anteriores. Menos mal que todo tiene un lado bueno.
Por eso guardo el recuerdo de lo más bonito, en algún sitio sólo por si hiciera falta...

